Germán Dehesa MEX-CUN-MEX

XA-LGM

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El siguiente como tal no es un reporte de vuelo, es mas bien la columna del Sr. Germán Dehesa del periódico Reforma (17 mayo) en donde hace una pequeña alusión al servicio de Aeroméxico. Me atrevo a postearlo por el hecho de que últimamente los reportes de vuelo, aunque muy buenos, han sido muy escasos. Espero que sea de su interés.

Gusto en saludarlos.

GACETA DEL ÁNGEL
A mi regreso

Germán Dehesa
17 May. 10

Pues ahí tienen que me ausenté unos diyitas. El viernes 14, por la mañana, me trasladé al Aeropuerto Internacional Germán Dehesa (lo de Benito Juárez es una vil calumnia, nadie ha reconocido oficialmente ese nombre y mi candidatura es vista con muy buenos ojos) para de ahí tomar el vuelo que me depositaría, después de dos horas de trayecto, en las bellas playas de Cancún. Llegué a muy buena hora para tomar posesión de mi habitación en un hotel cuyo nombre ignoro, pero que, según la Rosachiva, que luce este domingo turbadora y ovacionable minifalda, es el Meliá Cancún. Pues será. Ahí me instalé bastante a gusto y bajé a departir con la fanaticada. Casi todos mis inminentes escuchas eran médicos y casi todos neumólogos. Comprenderán que puse especial esmero en mi trato, de por sí encantador, porque cualquier día de éstos voy a caer en garras de alguno de ellos y no quiero que me vaya a hacer alguna chacalada. En lo mejor de la chorcha, tuvimos que interrumpir y pasar al auditorio para que, en una ceremonia breve pero emotiva, dieran por iniciados (comenzados. Casi siempre usamos mal el verbo INICIAR) los trabajos de no sé qué reunión anual de no sé quién. El caso es que la primera charla de este aquelarre corría por cuenta de su Charro Negro quien, con más velocidad que nuestra Selección, ocupó la mesa principal para perorar acerca de "el protocolo de vivir". La verdad, estuve aceptablemente lucido, nadie se quejó y, al final, todos aplaudieron. En la noche me invitaron a cenar, me disculpé e intenté dormirme. Fue una tarea casi imposible. Lo poco que dormí fue interrumpido por el hecho irrebatible de que ya era hora de juntar los tiliches y regresar a la Capital. Tanto de ida como de vuelta, el servicio de Aeroméxico fue impecable. Y que conste que iba yo en clase turista en franca comunión con la clase obrera y, sin hacer distingos, las azafatas nos trataron como si fuéramos casi de la realeza española.

Llego a México y, en el trayecto a mi cantón, el gran Pancho me pone al día acerca de la ingrata noticia del secuestro de Diego, un hombre a quien yo aprecio mucho hasta por sus arrebatos de megalomanía. Desapareció, no se sabe nada de él y hasta el momento de escribir estos renglones, los raptores no han dicho ni pedido nada. Todo es un misterio insondable. Frente a hechos así, los mexicanos solemos decir: todo esto está muy rarou.

El domingo amaneció (la verdad, no tengo idea de cómo amaneció, yo estaba durmiendo como Dóberman borracho, pero estoy usando una figura retórica). Desperté hacia las once de la mañana, con el tiempo contado para desayunar, hacer mis abluciones, ponerme una ropa casual aunque finísima e instalarme frente al televisor sintonizado en el Canal 13, cuya transmisión no es ninguna maravilla con los niños post-lactantes que tienen ahí, pero que, con todo y todo, se me hace más llevadera, que las grandilocuencias y las vacuidades de Televisa. Tras un partido olvidable, lento y casi con la ausencia de un rival, los ratoncitos verdes ganaron 1-0, lastimaron a Guardado y el llanto se extendió por Tenochtitlan.

Y ya me voy. Nos vemos mañana a ver cómo viene la semana. Quedad con Dios.
 
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MADYTOYS

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Las azafatas

La calidad de los artículos de Germán Dehesa es indiscutible!

Usa el término azafatas en varios periódicos de circulación nacional,

el cual es correcto y nadie se rasga las vestiduras ni hace aspavientos...

Enhorabuena!
 

MADYTOYS

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Fallece Germán Dehesa 2 septiembre 2010

Fallece Germán Dehesa

El escritor fallece rodeado de su familia

EL NORTE / Staff
Cd. de México# (2 septiembre 2010).-# Germán Dehesa, escritor, dramaturgo y columnista de Grupo REFORMA, murió hoy a las 18:35 horas rodeado por su familia en su casa de la Ciudad de México.

Dehesa nació en el Distrito Federal el 1 de julio de 1944. Estudió becado con los hermanos maristas e ingresó a la UNAM donde cursó estudios de Ingeniería Química y de Letras Hispánicas.

El 25 de agosto, el escritor anunció en su columna que sufría de cáncer.

El 11 de agosto, recibió por parte del Gobierno del Distrito Federal el reconocimiento de Ciudadano Distinguido.


Apenas el 31 de agosto, Germán Dehesa fue reconocido por el Club de Industriales, por su trabajo en el mundo de las letras, la política, el arte y la cultura universal.

La UNAM también preparaba un homenaje para Dehesa por su trayectoria como periodista, escritor y universitario, que se realizaría este viernes en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, del Centro Cultural Universitario.

A continuación, el artículo en el que habló de su enfermedad y su amor por la vida.

El corazón y sus figuraciones

Germán Dehesa
25 Ago. 10

Creo que no les he contado que estoy enfermo, seriamente enfermo. Tengo cáncer, pero hasta ahora la enfermedad no me ha producido ningún dolor insoportable. Trato de vivir sobre las puntitas de los pies, pues en mis delirios, imagino que si casi no hago ruido, la enfermedad no se va a percatar de mi presencia y me permita colarme a la vida que es a donde me gusta estar. Como quien dice, mi vida es casi secreta y su único nuevo rasgo que yo detecto es la impaciencia. Así pues, no tiene ningún sentido que me saluden de lejecitos, ni que me saquen la vuelta, ni ninguna patochada de ésas. Nadie tiene idea de cuándo será la terminación cronológica de mi vida, pero calcula la ciencia médica que esto ocurrirá hacia los finales de este año. Espero distribuir generosamente entre el personal médico billetes de muy alta denominación, de modo que este plazo se vaya ampliando, por lo menos, hasta 2020. Si se puede obtener más, ahi lo dejo en manos del gobierno. Tengo mucha confianza en que nuestra burocracia acuse recibo de la solicitud en 2018, lo cual nos da margen para seguir resollando. Lo que desde ahora les puedo asegurar es que, mientras pueda yo menear la pluma y no comience a decir puros despropósitos y marihuanadas, aquí me tendrán siempre a sus canijas órdenes y a sus pies, si no les rugen, como solía decir la inmortal Borola Tacuche de Burrón.

Me molesta casi tanto como a ustedes, este tipo de artículos donde tengo que ponerle luto a mis palabras y no sacarlas a pasear para que se asoleen que es lo que a mí más me gusta; pero dibodobadito, tarde o temprano los médicos logran llevarte a sus terrenos y ahí es la de no te entumas y no le saques, manito. Por esas latitudes transito yo en la actualidad. Me entusiasma saber que, gracias al talento de sus madres, mis hijos son gente de bien, con buena orientación en la vida y totalmente a la guapachosa altura de su herencia veracruzana. Todos son estudiosos, trabajadores y con magnífica inteligencia que, donde primero y mejor se muestra es en el buen humor que los cuatro manifiestan, caiga quien caiga.

No me estoy despidiendo. Yo espero que falte mucho como para que ocurra algo tan ingrato. Como en el teatro, esto es apenas la primera llamada, primera. Ya sé cómo se las gastan los lectores de por aquí y no me sorprendería que, a la vuelta de unos días, me tope con gente que diga que, el mero día del Bicentenario me voy a suicidar en el Zócalo gritando leperadas en contra de un gobierno y de un sistema que premia cada vez más a la idiotez y no suele ser justo con la inteligencia. No, yo no voy a hacer nada de eso para celebrar o denostar a este sistema del que, por lo demás soy miembro activo y no quiero jamás dar la impresión de que me doy de baja. Lo que sin duda ocurrirá es que el sistema me dé de baja a mí, pero ése ya es otro cantar.

Voy terminando. Este artículo y sólo este artículo. Yo tengo que guardar reposo por algunos días, pero muy pronto volveré a vestir mi uniforme azul y oro y a sembrar el pánico por todas las canchas de la República. Ahí me los encontraré. Mañana nos vemos. ¿Entendido?.

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCLXXVII (1877)

¿Alguien ha visto a MONTIEL?. Cuando lo pierdo de vista, me viene como el soroche.


Cualquier correspondencia con esta columna llena de figuraciones, favor de dirigirla a [email protected] (D.R.)

Descanse en paz!
 

MD88

Well-Known Member
Germàn Dehesa fuè un àvido viajero y le gustaba compartirnos sus experiencias, algunas veces mientras aùn sucedìan. Su libro "Viajero que vas..." es prueba de ello, el cual leì de principio a fin y al acabar lo comenzè de nuevo, de lo mucho que me entretuvo y me hizo reìr. Dicho libro està "relleno" de sus travesìas aèreas. Si pueden, consìganlo.

Sin pretenciones literarias ni mucho menos, tanto en sus libros como en sus columnas diarias, supo transmitirnos esos sentimientos encontrados que èl, al igual que todos los viajeros, sufren o gozan los que por motivos de trabajo y/o placer se ven en la necesidad de viajar frecuentemente, en particular por aire, como èl. De sus escritos deduzco que sus favoritas eran AM y MX. Que descanses en paz Germàn.....

http://mexico.cnn.com/entretenimiento/2010/09/02/el-sentido-del-humor-de-german-dehesa-se-despidio-de-mexico
 

peperocas

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una verdadera pena perder a tan destacado ser humano, me duele, pero me quedo con su forma de hablar tan sinceramente ironica y ... descanza en paz
 

carlos torrero

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Que mal perder a este gran comentarista siempre me hacian reir jaja. Que descanse en paz y ojala llegue mas adelante alguien como el para volver a vivir unas aventuras parecidas en el Reforma jiji.

Saludos.
 

MADYTOYS

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Hoy Toca

Como el Señor German Dehesa ya no vive sus lectores deberíamos de continuar con la cuenta, misma que dejo en MDCCCXCII (1892) el día 1 de Septiembre del 2010...

Hoy 4 de Septiembre sería:

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCXCV (1895)

¿Alguien ha visto a MONTIEL?. Cuando lo pierdo de vista, me viene como el soroche.

Saludos Sr. Dehesa!
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Gutta cavat lapidem, non vi sed saepe cadendo
 
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eclipse

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haY un articulo que escribio el que habla totalmente sobre pilotos, decia que su primo era piloto y habla de aspa creo y varias cosas, estaba padre lo publico hace ya como 4 años si alguien lo pudiera subir seria genial
 

mmora01

Well-Known Member
hoy vamos en el... (06 septiembre)

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCXCVII (1897)

hay un libro de el que se llama viajero que vas, ahi compila muchas de sus anecdotas de viaje y muchas aventuras en los aviones
lamentablemente ando de viaje y el libro esta en casa, pero tan pronto regrese, si gustan por aca les ire compartiendo algunas
 
Otro reporte de vuelo del German Dehesa

Germán Dehesa / Los Niños (Instrucciones

Por

Germán Dehesa

(08-Dic-1995).-

¿Qué puede hacer un adulto preocupado por su país (o por lo que quede de país después de hacer cuentas con los Salinas y asociados) frente a la insoslayable presencia de los aguerridos niños mexicanos? Creo que la pregunta me la estoy planteando en el momento menos propicio.

Estoy volando rumbo a la Capital en un avión que transporta a no menos de cincuenta infantes. Su atroz comportamiento me indica que son, en su gran mayoría, nietos de García Abrego, y no dudaría ni tantito que esas pequeñas metralletas que varios de ellos portan sean AK-47 en miniatura. Hace un rato vino la sobrecargo, con la cara muy compungida, a avisarnos que, debido a la aérea sobrepoblación, no todos íbamos a alcanzar comida. Mi propuesta de que nos comiéramos a los niños fue recibida con horror por la Hillary (que también es madre, aunque no trajo al Tamal) y con inocultable entusiasmo por la sobrecargo (que ya trae las medias desgarradas y vastos hematomas provocados por las arteras patadas de los moconetes).

Finalmente, nadie se animó a secundarme y aquí sigue íntegro el mini-cártel del Golfo. En este momento, están berreando los de la sección de fumar. En cuanto se callen, comenzarán los de no fumar. Como el viaje ya dura dos horas, las madres que abordaron muy serenas y con franca voluntad Montessori ya están pegando unos gritos selváticos y repartiendo manazos y certeros coscorrones. El efecto tranquilizador, según mediciones, dura treinta segundos. Luego vuelven a la carga.

Por toda la aeronave flota un desagradable olor a Gerber regurgitado y aquí atrás de mí, una infanta, que es como Guillermina Rico en miniatura, se para cada tres minutos en el regazo de su madre y me coloca un drástico zape en la calva. ¡No, Blanquita; eso sí no!, dice su enérgica madre. Blanquita, quien de todas maneras ya me surtió, sosiega sus invictas manecitas y se dedica a patear el respaldo de mi asiento. Mi diagnóstico conservador y provisional anda entre estallamiento de vísceras e insuficiencia renal. ¡Blanquita, que te esteeés!... Blanquita suspende el pateo, se pone de pie y ¡rájale!, me surte otro manazo.

Así llevamos dos horas. Y que conste que Blanquita (que es morena jaspeada de verde) es de las mejor portadas de la aeronave. Los otros infantes que pululan por el pasillo son fedayines natos y es claro que no descansarán hasta adueñarse de la cabina del piloto y desviarnos a Disneyworld. Yo aprovecho la cercanía de una sobrecargo para comentarle si no han contemplado la posibilidad de enviar a los niños por carga muy bien flejaditos. Su sonrisa triste me indica que ella piensa que estoy bromeando. No hay tal.

Yo en teoría no tengo nada contra los niños; es más: a algunos (los míos y dos o tres más) hasta los quiero; pero no estoy preparado genética y psicológicamente para convivir en un espacio cerrado con cincuenta peladetes. A mi derecha, rompe a llorar a todo trapo Dinorita, que no tiene ni dos años, pero ya quiere comerse el monedero de su mamá con todo y su variado contenido.

La Hillary abre los ojos (pues en medio del brutal ataque apache de los infantes, ha logrado quedarse dormida), mira su reloj y dice así con inspirado acento: en una hora ya vamos a estar con el Tamal. No es que yo no comparta su felicidad (Blanquita me acaba de dar otro sonoro coco), pero siento que en estos instantes mi relación con la infancia es más bien tensa.

Finalmente, abandonamos el avión (es decir: llegamos. Cabe la aclaración porque, por todo lo dicho, se podría pensar que nos arrojamos en pleno vuelo). Atrapado en el Viaducto oigo la noticia de que en el Zócalo hay una zacapela entre ambulantes y granaderos (que ahora se llaman "Transformación 2000" porque, según me cuentan, en cuestión de segundos se transforman en 2000).

Bienvenida a la Capital, le digo a la Hillary. Lejos de los mini-gángsters, he recuperado mi ímpetu vital y hasta mi voluntad ciudadana de echarle la mano a la infancia nacional con la única condición de que no aborden el mismo avión que yo.

El inmóvil conductor me cuenta del doble (o triple) "hoy no circula". La noticia no me hace muy feliz, pero entiendo que estamos hablando de la sobrevivencia y la salud de todos, y en particular la de los niños. No sé si en este último comentario hayan percibido mi ecuanimidad y nobleza. Ser una alma así o tener una alma así de equilibrada, no es fácil. Yo para obtenerla tuve que meterle un somero portafoliazo a Blanquita cuando bajábamos del avión. No podría jurar que fue accidental (aunque pareció, que era lo que importaba). Y ya... Lo que ahora voy a decirles no tiene necesariamente que vincularse con la procreación: hoy toca.

Cualquier correspondencia con esta columna que es una rosa de la infancia, favor de dirigirla al Apartado Postal 186, Monterrey, N.L.
 

MADYTOYS

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1898

Estimado mmora01:

Si el 1 de Septiembre fue 1892 MDCCCXCII

Según mis cuentas hoy son 1898 MDCCCXCVIII

Pero por un día no nos vamos a pelear...

Saludos!
 
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MADYTOYS

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Las tribulaciones del 'Huarachingtón' 20-Junio-1994

Las tribulaciones del 'Huarachingtón'
Germán Dehesa
7-Sep-10
Germán Dehesa fue un gran aficionado al futbol, uno de sus temas recurrentes. El 20 de junio de 1994 contó el inicio de su viaje para asistir al Mundial de EU.


¡El Día del Padre; nos dieron en la madre!, así gritaba la turbamulta tenochca que regresaba, entre desconcertada, bravera y fatalista, después de nuestra fallida expedición punitiva al estadio RFK en la ciudad de Washington. Pero esta historia merece contarse desde el premonitorio principio.
¿Han participado en algún vuelo charter organizado por alguna agencia nativa? ¿No? Permítanme notificarles que no han vivido. Es una experiencia definitiva. Es un enérgico baño de realidad. Es algo mucho más aleccionador que una gira política. Se conocen de golpe todos los estratos, todas las etnias, todas las tribus que componen nuestro espectro social que es mucho peor que el espectro de la momia. Una vez más la Hillary se vio más sagaz que Sherlock Holmes cuando, ya con las maletas hechas, me dijo: ¿Sabes qué? Como que el fut lo disfrutan más los hombres ¿por qué no te llevas a Canito? El corazón de una mujer no se equivoca nunca. Es más: cuando se equivoca, no lo reconoce nunca.
Desde el principio los hados nos fueron hostiles. En "Información" del Aeropuerto tienen a una chancluda infradotada que, a la vista de nuestros boletos y mascando enérgica y vacunamente el chicle, nos dijo con plena seguridad: "Este vuelo se está documentando en la sala F del área internacional". La tal sala quedaba a 10 millas náuticas. Cuando padre e hijo llegamos a la sala F, ahí no estaba ni la inexistente mamá de la señorita. Por fin, alguien nos dijo: ¡no, hombre, este vuelo lo documentan allá en Aeroméxico, en la sala nacional! Ahi te vamos. Cuando comparecimos en calidad de moscas con periodicazo, habíase congregado ya una vasta multitud nacional compuesta grosso modo por los siguientes sectores: conglomerado decente (Canito, el de la pluma y 10 personas más); conglomerado en vías de descomposición social y moral (40 personas) y el sector rugiente capitaneado por un sujeto de edad y condición indefinidas motejado por sus secuaces "El Huarachingtón".
Portaban cornetas, matracas, tambores, banderas, sombreros de charro, abundante pintura tricolor por aquello del bodilanguach y una vastísima provisión de los más mortíferos rones nacionales. Desde el abordaje ya flotaba en el ambiente esa disposición, entre bélica y vandálica, que muy ingenuamente llamamos "júbilo nacional" y que puede ser más lesiva que un alzamiento chiapaneco. Era como si la futbolística masa presintiera que más les valía celebrar antes del partido, porque después no habría mucho motivo.
De México a Monterrey, las cosas fueron relativamente tranquilas. Ahí el capitán Zavaleta (¡uuuleero! gritaban "El Huarachingtón" y sus mexjúligans) nos informó que haríamos una escala técnica para pasar migración nacional y para recoger a 10 regios que se incorporarían a la expedición. De Monterrey a Washington las pasiones se desataron. Cero comida, cantina libre y el despapache más orgiástico que me ha tocado presenciar en un avión. "Quiero llegar al estadio bien borrachote", declaró a voz en cuello el ya citado "Huarachingtón": por esfuerzo no quedó. Un cuate hacía magia en el pasillo. Los Regios estrechaban vínculos eróticos con las capitalinas. El organizador del viaje pensaba en suicidarse y el capitán Zavaleta no veía la hora de llegar. Canito me comentó: ¿tú crees que nos dejen internarnos en Estados Unidos? Mi pronóstico era negativo. Me equivoqué. En la aduana "El Huarachingtón" le gritó al oficial: ¡Apúrale inch' negro; ya llegaron tus primos de Zacatecas! Sorpresiva y misteriosamente nos dejaron pasar. Seguiré informando.
Cualquier correspondencia con esta abochornada columna, favor de dirigirla a...
 
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mmora01

Well-Known Member
otra mas de las columnas importantes de Don German

¿Que tal durmio? M (1000)

El 16 de abril del 2003, la columna de Germán Dehesa se tituló "¿Qué tal durmió?" pregunta que lanzó al entonces procurador Rafael Macedo de la Concha para saber si los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez le quitaban el sueño.


Desde ese día y hasta su última columna el miércoles de la semana pasada el escritor y periodista escribió en sus textos una sección con ese nombre.


Hoy recordamos a Dehesa con el texto publicado el 12 de marzo de 2007, día en el que el conteo llegó al mil.








Hoy es el aniversario. Hoy cumplimos mil llamados a la impávida justicia mexicana. Nadie responde, nadie contesta, nadie hace nada. La justicia duerme. Esto ha ocurrido mil veces.


En mil ocasiones hemos podido comprobar que a los señores que supuestamente administran la justicia, les valemos madre. Mil veces.


Mil veces me ofenden los que me dicen que ya le pare, que parezco un loco y que nunca nadie me escuchará. Me tienen, nos tienen que escuchar. Sin un fundamento ético, un país no tiene por qué o para qué existir. Como diría Tomás Moro, un hombre justo y de justicia: finalmente se trata de una cuestión de amor, porque si un amor no se asienta en la justicia, no es digno de tal nombre. Mil veces lo he dicho y al parecer nadie lo ha escuchado.


Mil veces denunciamos la complicidad y la omisión de todas aquellas "autoridades" que tendrían que haber esclarecido las muertes de las mujeres en Ciudad Juárez y nadie, salvo Guadalupe Morfín, la siempre enamorada, respondió algo. Con todo, el misterio de las muertas ahí sigue y su injusta muerte y la justicia que no han recibido infaman a todos aquellos que podrían, si hubieran querido, hacer algo. Nada hicieron; les pareció más importante su vida de ratoncitos políticos que aceptar la grandeza implícita en el hecho de luchar por la justicia. Mil veces los invité. Jamás acudieron y prefirieron la oscura fetidez de ser injustos.


Mil veces me he referido al ladrón ARTURO MONTIEL ROJAS. A él le bastó explicar que sus hijos eran muy inteligentes (falso) y que él había juntado algo de dinero fabricando "cocinas Quetzal". Este pobre diablo, con su virilidad secuestrada por una filibustera francesa, pretendía ser Presidente de México. En su pre-campaña gastó una millonada cuyo origen nadie averiguó y tiene tal cantidad de bienes, que con su libertad ofende a la decencia y a la ley. Sus gatos, Navarrete Prida que hoy usufructúa un premio de consolación que le dio este ratero y Enrique Peña Nieto, que actúa como si fuera gobernador, se han encargado de cubrirle las espaldas y de crear una tupida muralla de expedientes que pongan a la rata MONTIEL al resguardo de cualquier intento de hacer justicia. Y sin embargo, se mueve, decía Galileo. Y sin embargo, es ratero, digo yo.


¡Fallaste, manito!, me dicen los peatones, no pudiste con MONTIEL. Créanme que no es un pleito personal. A MONTIEL lo he visto solo una vez en mi vida. Si no es conducido ante la justicia, no es que yo pierda; es que perdemos todos; pero no se preocupen, ese bandido será castigado. Me va la vida en ello. Mil veces lo he dicho.


Yo quiero mucho a Lydia Cacho. Me consta que es una mujer justa. Lo de Mario Marín y su conversación con Kamel Nacif es un absoluto escándalo que en cualquier otro lugar del mundo hubiera provocado la dimisión del Gobernador. Él sigue tan campante y me dicen que Felipe hasta lo apapacha. Marín es impresentable y ya tendría que estar en la cárcel, o, por lo menos, fuera del gobierno. Nada de eso ha ocurrido. Mil veces lo he señalado y mil veces se ha reído de la justicia este tonto inmenso cuya defensa corre por cuenta de su partido.


Después de Marín han seguido otros truhanes como Emilio Gamboa, o Manlio Fabio y los cuarenta ladrones que los rodean. Han ofendido impunemente a la justicia de este país y ahí siguen. Mil veces pueden ser acusados; mil veces librarán cualquier persecución. Y sin embargo, algo queda siempre de dolor. Mil razones para seguir insistiendo.


Mil veces hemos hablado a favor de que la justicia despierte. Lo diré por la vez mil uno: ¿qué tal durmió la justicia en México?. Ya urge que despierte. Estamos enfermos gravemente de injusticia.
 
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