Eco-Romeo-Lima
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Bueno pues ahí les voy con el relato de mi primera experiencia con una Low Cost.
Previendo lo que ha sucedido en algunos reportes de vuelo planeamos llegar al apto con mucha anticipación y pasar a comer antes de abordar. El vuelo, el VIV201 QET-MTY del 28 de septiembre a las 15:50, asiento el que nos toque dado que Vivaaerobus no asigna asientos, el mostrador de Viva lo abrieron desde las 13:40 o sea que ahí no hay queja, el personal del mostrador atento, sonriente y hasta pudiera decir que contentos, clave de reservación, identificaciones, equipaje para documentar, pases de abordar todo listo con la asignación de grupo de embarque A números 6,7,8 y 9, todo listo en 10 minutos, los equipajes marcados tal como lo solicita la página de internet, y debido a eso imaginaba que ni etiquetas le iban a poner al equipaje, pues no, si le ponen etiquetas al equipaje y por tanto le entregan un comprobante al pax, se nos pidió de manera muy amable que estuvieramos en la sala de última espera a las 15:30 a mas tardar, bueno a hacer tiempo y preparar pilas, memoria vacía echarse un último cigarrito y ver que las condiciones nos auguraban un bonito despegue pleno de ratonazos; jejeje mejor !!
Nuestro avión (XA-VIX)
llegó a las 15:20 ya con nosotros en sala de última espera, que ya es insuficiente para los aprox 130 pax del vuelo y mas si consideramos que solo hay una banda de rayos X para el equipaje de mano y sin embargo eficiente y sin contratiempos la revisión.
Una vez ahí nuestro equipo, se inició la conformación de los grupos de abordar con preferencia para quienes viajan con niños menores, tercera edad y capacidades diferentes, luego los grupos A, B, C y D, todo de manera eficiente y amable, nuestro grupo fue el primero así que no tengo queja alguna, el abordaje inició a las 15:33. De paso hacia el avión de rápido y con riesgo de que los PFP me llamen la atención capturé sin apuntar a uno de los potentes CFM56-3B1.

Nos recibe en la escalerilla una edecan de falda y blusa blanca y chaleco rojo dándonos la bienvenida y las gracias por volar con ellos.
No obstante las quejas que había leído, los interiores lucían limpios y en muy buen estado y aunque los asientos no se reclinan me parecieron bastante confortables.

Mientras los pasajeros elegían y ocupaban sus asientos los amigos de operaciones de QET haciendo alguna rápida inspección. Sobrecargos asisitiendo con los cinturones y equipaje de mano.

Cierre de puertas a las 15:44, segundos mas tarde inicia el pushback.

Luego de 4 minutos de carreteo, mientras las sobrecargos dan las rutinarias instrucciones de seguridad. Luego la indicación enfatica pero amable de no aparatos electrónicos ni cámaras. Listos en cabecera de la pista 9, un suave impulso nos coloca en el centro de la pista, inicia la carrera de despegue suave al inicio, un poco mas y luego el jalón que te pega en el respaldo, una carrera larga y que me pareció que nos hizo ganar mas de la velocidad requerida para el despegue, tal vez para obtener un ascenso muy positivo y el inicio del ratón loco no se hizo esperar, empieza la turbulencia, se tensa la gente, iniciamos un ascenso en muy buen régimen pero al pasar de tramo con viento de frente a viento cruzado mas de uno dejó salir una ligera exclamación, jejejejeje mejor !! para mi gusto asi se disfruta mas el vuelo.
El capitán anuncia que volaremos directo a Matehuala y nuestra altitud final será de 35 mil pies, pero mas de 15 minutos los anuncios de cinturones abrochados no se apagan.

Y no, aún no se puede usar la cámara, sigue el disfrute pleno de la turbulencia tiempo que empleamos en revisar las tarjetas de seguridad y los precios de alimentos y bebidas asi como para hacer un rápido estimado de si podremos aguantar 30 minutos más sin probar bocado……jajajajaja, naaaa pero bueno una cocacola abordo por 15 pesos…….OK !

Ahhhh se apaga el letrerito, por fin la posibilidad de desamarrarse, la indicación de cámara OK y la aparición de cielo azul; vuelo suave, recto y nivelado.


Empieza la vendimia ! el carrito de las viandas hace su aparción operado por las sobrecargos que lo mismo cobran, que dan cambio que entregan refrescos, sándwiches, papas, cervezas y botellitas de elixires espirituosos, vasos con hielo y servilletas.


Aproximadamente el 80% ó mas de los pax consumen y apenas terminan de servir a todos los pasajeros, cuando quien nos recibió en la escalerilla hace uso del sonido para anunciarnos que debido a que ya llegaron a la cifra mágica de un millón de pasajeros van a regalar un boleto sencillo a cualquier destino mediante un jueguito de pasar una pequeña pelota de mano en mano, la animadora echa a correr un cronometro, la pelotita va de mano en mano entre todos los pasajeros, pasa por nosotros y continúa hacia adelante, da la vuelta y hace agraciada a una pasajera en la ultima fila.

El tiempo ha transcurrido y de cabina nos avisan que iniciamos el descenso, se encienden las indicaciones de cinturones abrochados y las sobrecargos hacen una pasada para recoger la basura cuando algunos aún no hemos terminado nuestras cocacolas, cervezas y demás viandas, o se olvidó de decirme nada de la cámara, aprovecho para hacer algunos disparos durante un viraje de la aproximación.

Y una mas de la frenada luego de un aterrizaje a las 16:40 que sin ser hard, hizo crujir bonito el aparato.

Un carreteo ni largo, ni corto hasta la terminal C del Mariano Escobedo a las 16:46, las clásicas indicaciones de no desocupar asientos sino hasta que el avión esté inmóvil las gracias por parte de la tripulación, y una petición de sacar su basura que si comprendemos la operación LCC es fácilmente entendible y no me cuesta nada, me llevo mi vaso a la terminal, no se me va a caer una mano. Llegamos, meneados, apurados en el consumo de refrescos y demas etcéteras, pero sanos, salvos y sin ningún contratiempo, por 248 pesos por persona, no tengo NADA que pedir o de que quejarme, Larga vida a Vivaaerobus y las LCC, para finalizar la tripulación en excelente plan permitiendome el paso a la cabina e incluso bromeando con un servidor.

Los nombres de la tripulación se los debo, no los tengo a la mano pero mañana edito y se los pongo.
Previendo lo que ha sucedido en algunos reportes de vuelo planeamos llegar al apto con mucha anticipación y pasar a comer antes de abordar. El vuelo, el VIV201 QET-MTY del 28 de septiembre a las 15:50, asiento el que nos toque dado que Vivaaerobus no asigna asientos, el mostrador de Viva lo abrieron desde las 13:40 o sea que ahí no hay queja, el personal del mostrador atento, sonriente y hasta pudiera decir que contentos, clave de reservación, identificaciones, equipaje para documentar, pases de abordar todo listo con la asignación de grupo de embarque A números 6,7,8 y 9, todo listo en 10 minutos, los equipajes marcados tal como lo solicita la página de internet, y debido a eso imaginaba que ni etiquetas le iban a poner al equipaje, pues no, si le ponen etiquetas al equipaje y por tanto le entregan un comprobante al pax, se nos pidió de manera muy amable que estuvieramos en la sala de última espera a las 15:30 a mas tardar, bueno a hacer tiempo y preparar pilas, memoria vacía echarse un último cigarrito y ver que las condiciones nos auguraban un bonito despegue pleno de ratonazos; jejeje mejor !!
Nuestro avión (XA-VIX)
llegó a las 15:20 ya con nosotros en sala de última espera, que ya es insuficiente para los aprox 130 pax del vuelo y mas si consideramos que solo hay una banda de rayos X para el equipaje de mano y sin embargo eficiente y sin contratiempos la revisión.
Una vez ahí nuestro equipo, se inició la conformación de los grupos de abordar con preferencia para quienes viajan con niños menores, tercera edad y capacidades diferentes, luego los grupos A, B, C y D, todo de manera eficiente y amable, nuestro grupo fue el primero así que no tengo queja alguna, el abordaje inició a las 15:33. De paso hacia el avión de rápido y con riesgo de que los PFP me llamen la atención capturé sin apuntar a uno de los potentes CFM56-3B1.
Nos recibe en la escalerilla una edecan de falda y blusa blanca y chaleco rojo dándonos la bienvenida y las gracias por volar con ellos.
No obstante las quejas que había leído, los interiores lucían limpios y en muy buen estado y aunque los asientos no se reclinan me parecieron bastante confortables.
Mientras los pasajeros elegían y ocupaban sus asientos los amigos de operaciones de QET haciendo alguna rápida inspección. Sobrecargos asisitiendo con los cinturones y equipaje de mano.

Cierre de puertas a las 15:44, segundos mas tarde inicia el pushback.

Luego de 4 minutos de carreteo, mientras las sobrecargos dan las rutinarias instrucciones de seguridad. Luego la indicación enfatica pero amable de no aparatos electrónicos ni cámaras. Listos en cabecera de la pista 9, un suave impulso nos coloca en el centro de la pista, inicia la carrera de despegue suave al inicio, un poco mas y luego el jalón que te pega en el respaldo, una carrera larga y que me pareció que nos hizo ganar mas de la velocidad requerida para el despegue, tal vez para obtener un ascenso muy positivo y el inicio del ratón loco no se hizo esperar, empieza la turbulencia, se tensa la gente, iniciamos un ascenso en muy buen régimen pero al pasar de tramo con viento de frente a viento cruzado mas de uno dejó salir una ligera exclamación, jejejejeje mejor !! para mi gusto asi se disfruta mas el vuelo.
El capitán anuncia que volaremos directo a Matehuala y nuestra altitud final será de 35 mil pies, pero mas de 15 minutos los anuncios de cinturones abrochados no se apagan.

Y no, aún no se puede usar la cámara, sigue el disfrute pleno de la turbulencia tiempo que empleamos en revisar las tarjetas de seguridad y los precios de alimentos y bebidas asi como para hacer un rápido estimado de si podremos aguantar 30 minutos más sin probar bocado……jajajajaja, naaaa pero bueno una cocacola abordo por 15 pesos…….OK !

Ahhhh se apaga el letrerito, por fin la posibilidad de desamarrarse, la indicación de cámara OK y la aparición de cielo azul; vuelo suave, recto y nivelado.


Empieza la vendimia ! el carrito de las viandas hace su aparción operado por las sobrecargos que lo mismo cobran, que dan cambio que entregan refrescos, sándwiches, papas, cervezas y botellitas de elixires espirituosos, vasos con hielo y servilletas.


Aproximadamente el 80% ó mas de los pax consumen y apenas terminan de servir a todos los pasajeros, cuando quien nos recibió en la escalerilla hace uso del sonido para anunciarnos que debido a que ya llegaron a la cifra mágica de un millón de pasajeros van a regalar un boleto sencillo a cualquier destino mediante un jueguito de pasar una pequeña pelota de mano en mano, la animadora echa a correr un cronometro, la pelotita va de mano en mano entre todos los pasajeros, pasa por nosotros y continúa hacia adelante, da la vuelta y hace agraciada a una pasajera en la ultima fila.

El tiempo ha transcurrido y de cabina nos avisan que iniciamos el descenso, se encienden las indicaciones de cinturones abrochados y las sobrecargos hacen una pasada para recoger la basura cuando algunos aún no hemos terminado nuestras cocacolas, cervezas y demás viandas, o se olvidó de decirme nada de la cámara, aprovecho para hacer algunos disparos durante un viraje de la aproximación.

Y una mas de la frenada luego de un aterrizaje a las 16:40 que sin ser hard, hizo crujir bonito el aparato.

Un carreteo ni largo, ni corto hasta la terminal C del Mariano Escobedo a las 16:46, las clásicas indicaciones de no desocupar asientos sino hasta que el avión esté inmóvil las gracias por parte de la tripulación, y una petición de sacar su basura que si comprendemos la operación LCC es fácilmente entendible y no me cuesta nada, me llevo mi vaso a la terminal, no se me va a caer una mano. Llegamos, meneados, apurados en el consumo de refrescos y demas etcéteras, pero sanos, salvos y sin ningún contratiempo, por 248 pesos por persona, no tengo NADA que pedir o de que quejarme, Larga vida a Vivaaerobus y las LCC, para finalizar la tripulación en excelente plan permitiendome el paso a la cabina e incluso bromeando con un servidor.

Los nombres de la tripulación se los debo, no los tengo a la mano pero mañana edito y se los pongo.